La casa Carqueija en Brasil, el blanco de Carlos Eduardo Bento

A veces me pregunto,  si tuviera un presupuesto ilimitado para construir mi propia casa, ¿qué haría? ¿Un piso en el centro de la ciudad? ¿Una casa tranquila alejada del ruido?

Tal vez optaría por la segunda, pero seguro que el blanco y los espacios abiertos tomarían gran importancia en la edificación. Por eso cuando veo proyectos como este de Carlos Eduardo Bento en Camaçari, Brasil, siempre me quedo mirando los detalles durante un rato. Una casa en una parcela llena de vegetación, que se usa como telón de fondo para una blanco impoluto.

Utilizando multitud de aperturas estratégicamente diseñadas, la forma final del edificio tenía que ser un puro trámite. En una parcela de 1400 m2 se sitúan 260 m2 de casa. Pensada para la vida al exterior, sitúa múltiples aperturas capaces de abrir completamente los espacios.

La casa, ligeramente elevada en un extremo para compensar la pendiente, utiliza esta ventaja en el momento de decidir la ubicación de cada espacio.

La vegetación cubre totalmente los límites de la mitad de la parcela, como un decorado en el fondo del salón. En el otro extremo de la parcela se combina hacia blanco para cerrar con un muro de grandes dimensiones.

Arquitecto | Carlos Eduardo Bento



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Un comentario to “La casa Carqueija en Brasil, el blanco de Carlos Eduardo Bento”

  1. Noeli dice:

    La casa de mis sueños…ojala algún dia pueda tener algo parecido…

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